Los Conciertos de Viveros despidieron anoche su primer fin de semana con una de las actuaciones más íntimas y conmovedoras de esta edición. Valeria Castro convirtió los Jardines de Viveros en un espacio de calma y emoción compartida, donde el silencio entre canción y canción hablaba casi tanto como la música. Lejos de los grandes artificios, la artista canaria volvió a demostrar que la honestidad y la sencillez pueden llenar por sí solas un escenario.
Desde los primeros acordes quedó claro que el concierto iba a ser un viaje emocional. Con una interpretación serena y una puesta en escena elegante, Valeria Castro fue construyendo una atmósfera de enorme cercanía, en la que cada canción encontraba su tiempo y cada palabra parecía pronunciada para llegar directamente al público. Los asistentes respondieron con una escucha atenta y respetuosa, rompiendo el silencio únicamente para reconocer cada interpretación con largos aplausos.
La artista recorrió en los Jardines de Viveros algunas de las canciones más representativas de sus dos trabajos discográficos, desde Con cariño y con cuidado hasta su más reciente álbum, El cuerpo después de todo, publicado este mismo año. El repertorio incluyó temas como «La soledad» y «Tiene que ser más fácil», dos composiciones que reflejan la evolución artística de una autora que ha sabido convertir la vulnerabilidad en una de sus principales señas de identidad.
El concierto avanzó con un equilibrio constante entre la delicadeza y la intensidad emocional. Canciones como «Guerrera» o «La raíz» encontraron una respuesta especialmente cálida por parte del público, que acompañó cada interpretación con un silencio casi reverencial antes de romper en una cerrada ovación. Esa complicidad entre artista y asistentes fue creciendo a medida que transcurría la noche, convirtiendo el recital en una experiencia compartida donde cada letra parecía encontrar un significado distinto en quien la escuchaba.
La actuación confirmó el excelente momento creativo que atraviesa Valeria Castro. En apenas unos años ha pasado de convertirse en una de las grandes revelaciones de la música de autor a consolidarse como una de las voces imprescindibles del panorama nacional, con el reconocimiento de la crítica especializada, conciertos con entradas agotadas en los principales teatros del país y un repertorio que continúa creciendo sin perder la honestidad que caracteriza su forma de entender la música.
El tramo final dejó algunos de los instantes más emotivos de la velada. Con la calidez de su voz como único hilo conductor, Valeria Castro puso el broche a una actuación profundamente humana que cerró el primer fin de semana de los Conciertos de Viveros demostrando que la emoción también puede llenar un recinto al aire libre y que las canciones más íntimas son capaces de conectar con miles de personas al mismo tiempo.
Una nueva semana con grandes nombres nacionales e internacionales
Tras el éxito del primer fin de semana, los Conciertos de Viveros afrontan ahora una de las semanas más potentes de esta edición.
Este lunes 6 de julio llegará Danny Ocean, uno de los artistas latinos más escuchados del panorama internacional.
El martes 7 será el turno de la legendaria banda británica Deep Purple, que llevará a los Jardines de Viveros toda la fuerza de su inconfundible rock.
El miércoles 8 actuará Garbage, referente internacional del rock alternativo y una de las citas más esperadas del cartel de este año.
La programación continuará el jueves 9 con Juan Magán, que pondrá el ritmo más festivo de la semana con sus grandes éxitos de electrolatino.
El sábado 11 será el momento de Ultraligera, una de las bandas con mayor proyección del panorama nacional, mientras que el domingo 12 cerrará la semana Tony Hadley, la histórica voz de Spandau Ballet, con un recorrido por los grandes clásicos del pop británico.
Entradas y programación completa en: https://conciertosdeviverosvlc.com

